El pacto que el sabio Fausto hizo con el demonio Mefistófeles consistía en lo siguiente: su alma a cambio de un instante de suprema felicidad que le llevara a desear parar el tiempo. Goethe expresa este anhelo con la poética y hermosísima frase Detente, eres tan bello.
| Tranquilidad, esta entrada no va de Fausto |
Mefistófeles advierte al ambicioso Fausto de que el conocimiento del hombre será siempre limitado, a pesar de todas las glorias y los placeres que pueda ofrecerle. No vamos a aclarar qué encontró Fausto en su búsqueda de lo supremo, pero yo he pensado mucho sobre ese Detente, eres tan bello, o más bien lo he sentido mucho, en mi último viaje.
Aunque quizá con otro significado al que pretendía Fausto, he considerado ese Detente, eres tan bello como muestra de admiración y deleite ante lo perfecto, ante ese cenit de la experiencia humana en el mundo a través de sus capacidades, sin duda limitadas, pero no por ello menos sublimes. Junto al Duomo y absorta por las galerías Vittorio Emanuele; de pie ante la Basílica de San Marcos, con la cabeza toda levantada para ver los frescos de la Catedral de Verona y de paseo por el Gran Canal, solo pensaba en decirle a esas maravillas: Deteneos, sois tan bellas.
Pero yo no soy Fausto.
Siempre pensé que Mefistófeles no es realmente un demonio, más allá de su personalidad y de cómo se le describe. Desde el comienzo mismo, ocurriera lo que ocurriera, Fausto salía ganando.
ResponderEliminarLa supuesta redención de Fausto nunca me pareció tal.
Cuando alguien lo ha vivido todo, ¿qué mejor final que acabar la vida en ese zénit? Pero no fue así.
Y hay algo más en esa obra: Dios dice algo como “El hombre que se esfuerza sinceramente, aun si cae, merece mi aprobación.”
Esa frase siempre me ha inquietado.
Siempre he sentido que Dios es, en el fondo, el verdadero enemigo del hombre. De todos los hombres. Porque es precisamente del hombre que se esfuerza de donde nace todo mal.
Las mayores calamidades de la historia han venido siempre de los bienintencionados.
Del esfuerzo nace el conflicto. Fausto es el ejemplo perfecto: él mismo encarna lo fútil de ese esfuerzo. Y, sin embargo, Dios lo defiende.
Parece que ni siquiera bastaba el vacío, el hastío y el sinsentido en que vivía Fausto para que Dios reconociera que ese no era el camino.
Todo esto me recuerda una frase de Chuang Tzu:
“Lo correcto es fácil, y lo fácil es lo correcto.”
Y aun así… Dios respalda esa actitud.
El vacío, la confusión, el conflicto, la desdicha… todo lo que va mal en el hombre nace, precisamente, de la filosofía que Dios sostiene.
Y sin embargo...
En fin, tampoco me quiero enrollar más.
Un saludo, mi estimada.
(◠‿・)—☆
Curiosa reflexión…
EliminarQuizá las calamidades de la historia vengan del esfuerzo y de los bienintencionados, pero posiblemente los grandes beneficios sean también el producto del mismo esfuerzo y de los mismos bienintencionados.
El final de Fausto a mí me parece inmoral, pero hay que tener en cuenta que la conclusión de Goethe es una mera visión personal de Dios y del Hombre, una interpretación del autor.
Gracias por leerme y por el comentario. Saludos.
Hombre, yo creo que esto…
ResponderEliminar«Porque es precisamente del hombre que se esfuerza de donde nace todo mal.
Las mayores calamidades de la historia han venido siempre de los bienintencionados».
...contiene una contradicción porque, por definición, un bienintencionado nunca obra el mal. El mal es el resultado de la intención, de querer perpetrarlo; las buenas intenciones que acaban en desgracias serán inconsciencias o falta de previsión, pero jamás mal.
Y si obra el mal, es decir, si toma ciertas decisiones a sabiendas de que acarrearán desgracias, o si, para defender lo justo, toma ciertas decisiones a sabiendas de que son injustas, entonces el bienintencionado tiene poquito de tal cosa…
Pero no me hagáis caso y me callo ya. Seguid debatiendo vosotros si queréis. :)
Buen texto, Kaori.
Saludos.
Hola, Cobalt Blue:
EliminarMe alegra que hayas entrado al debate, y sinceramente espero que podamos llevarnos bien. Tu observación es perfectamente válida desde un punto de vista lógico, y te agradezco que la hayas compartido. Solo me gustaría matizar algo que puede parecer una diferencia menor, pero que a la hora de entender el mundo se vuelve esencial: la lógica formal —ya sea aristotélica o matemática— no siempre se corresponde con la realidad. Lo digo con todo el respeto, y pido disculpas si suena pedante, no es la intención. Simplemente creo que la lógica debe construirse a partir de la realidad, y no al revés.
Porque si nos atenemos a definiciones estrictas, entonces es cierto que alguien que hace daño no puede ser “bienintencionado”, pero en la práctica vemos constantemente lo contrario: personas movidas por la buena voluntad que, desde la inconsciencia o la ignorancia, terminan obrando el mal.
Pondré ejemplos extremos para ilustrarlo. Basta con leer el Manifiesto Comunista de Karl Marx para notar que, al menos en sus intenciones declaradas, lo que se propone es profundamente noble: justicia social, igualdad, abolición de los abusos estructurales. ¿Quién podría estar en contra de eso? Y sin embargo, los resultados históricos hablan por sí solos: en la Rusia soviética, entre 20 y 40 millones de muertos; en la China de Mao Zedong, entre 60 y 80 millones; en Camboya, el caso de Pol Pot, un hombre culto, formado en París, que instauró uno de los regímenes más crueles del siglo XX. Por no hablar del Holodomor, la gran hambruna provocada en Ucrania, deliberadamente silenciada durante décadas.
Aclaro que no tengo ninguna ideología política. No lo digo por atacar una corriente u otra, sino para mostrar que incluso las ideas más “bienintencionadas” pueden llevar al horror si no van acompañadas de lucidez, autoconciencia y límites. Porque la buena intención no basta: no redime, no previene, no garantiza nada.
Y esto, aunque aquí se vea en su forma más descomunal, no es exclusivo de los grandes sistemas. También ocurre en lo cotidiano, en las personas corrientes, en nuestras propias vidas. De hecho, mi comentario iba más dirigido a eso: no tanto a juzgar la sociedad como a invitarnos a mirar hacia adentro.
Por eso me gustaría invitar tanto a ti como a MJ —a quien aprovecho para decir que me alegró mucho leer que su experiencia en Italia fue tan hermosa, aunque no lo mencioné antes— a considerar esta idea con la mayor honestidad posible:
¿Cuánto nos hemos esforzado en la vida? ¿Y adónde nos ha llevado ese esfuerzo?
¿A una existencia dichosa o, con suerte, a momentos efímeros de satisfacción?
¿Somos felices, o simplemente vamos sobreviviendo con alguna que otra alegría suelta aquí y allá?
No pretendo tener la respuesta. Solo me gustaría que, más allá de las definiciones, exploremos juntos si el esfuerzo —tan sobrevalorado culturalmente— es de verdad el camino hacia una vida plena.
Un saludo afectuoso,
C.B.
P.D: Me acabo de dar cuenta qué C.B. aparte de las iniciales de Crear Bueno y de mi primer nombre y mi primer apellido también lo son de Cobalt Blue.
Curioso ^^
Tu definición del mal me parece cuestionable, pero el tema es demasiado amplio y complejo como para tratarlo convenientemente en unos cuantos mensajes. Mi mente no da para más ahora mismo.
EliminarGracias por pasarte, Blue, y por el comentario. Cuídate, saludos.
Esto es un ejemplo práctico de lo que intento decir cuando hablo del esfuerzo.
EliminarEstás agotada intelectualmente, y quizá también físicamente. Ese cansancio no es solo una fatiga puntual, es un peso que se acumula, que cala hondo. Y lo notas: aparece el hastío, la falta de entusiasmo, esa sensación de no estar fresca ni renovada.
Si esta situación se mantiene en el tiempo —y empieza a hacerlo—, entonces la pregunta se impone por sí sola: ¿cuál es el sentido de seguir así?
Vivir en un estado continuo de desgaste emocional no es vivir, es resistir. Es una forma de sobrevivir disfrazada de responsabilidad. Y aunque no conozco todos los detalles, tengo la sensación de que hay una historia detrás entre vosotros dos que se me escapa, algo que también está drenándote y no del todo visible.
Pero no tienes por qué seguir esforzándote en todo y en cualquier cosa, MJ. La vida no es una prueba constante de valía. Es un juego, un teatro, un escenario cambiante. Nadie va a penalizarte por hacer las cosas de manera más ligera. Al contrario: tomarte las cosas con menos carga puede ser un acto de sabiduría.
Trata de relajarte… aunque decir eso es, en sí mismo, una contradicción. Porque si lo intentas, entonces ya estás haciendo un esfuerzo. Pero hay algo que sí puedes hacer: permitirte unas vacaciones. No tienen por qué ser del trabajo —a veces no es posible—, pero sí pueden ser del resto:
De las relaciones, de las lecturas, de los mensajes.
No leas. No respondas. No interactúes si no lo deseas. Y si eso no es viable del todo, al menos intenta reducirlo al mínimo. Da igual si parece egoísta. A veces lo más necesario que podemos hacer por los demás es desaparecer un rato y cuidar de nosotros mismos. El egoísmo, bien entendido, es una forma esencial de autocuidado.
Sé que sueno como un gurú de pacotilla y lo detesto tanto como tú. No estoy tratando de darte órdenes, ni de señalarte el camino correcto. Solo estoy intentando compartir una noción: no tienes por qué acogerla, ni convertirla en mandato. Porque si haces lo que otro te dice solo por deber, entonces de nuevo, estás cayendo en el esfuerzo.
Cuídate. De verdad. Cuídate como prioridad. No como excepción.
Muchos ánimos, MJ.
Estoy bien. Estoy perfectamente bien dentro de los límites humanos posibles y no me identifico con ese ejemplo práctico. Mi comentario era del todo irrelevante y solo pretendía cerrar con educación y algo de humor el debate. Blue tampoco me drena, pobrecito, si es de los pocos que me leen y me comentan, le estoy siempre agradecida.
EliminarPero ha sido una gran reflexión, puede que ayude a mucha gente. Gracias por comentar.
(◠‿・)—☆
EliminarCrear Bueno, quizá te leí de un modo muy literal, o quizá fui muy quisquilloso con ciertas diferencias; porque, en el fondo, tienes razón en la relación, no sé si frecuente, entre buenas intenciones y desgracias. ;)
ResponderEliminarYo sí creo que, para conseguir cierta felicidad, o cierta plenitud, se requiere esfuerzo. El problema para mí no es el esfuerzo, sino el exceso de esfuerzo: el matarse a trabajar, o a entrenarse, o a escribir si uno quiere dedicarse a ello... Y, por otro lado, aunque muchas cosas valiosas se consiguen con esfuerzo, también hay cosas valiosas que no requieren tanto esfuerzo.
Pero lo dejo que si no me enrollo... ;)
Un saludo a los dos y tratad de no pasar demasiado calor. :)
Gracias por tu respuesta, Blue.
EliminarCreo que capté lo esencial de lo que planteas, aunque no estoy seguro de si tú llegaste a captar lo que yo propuse. No pasa nada, es parte de estas conversaciones fragmentarias que se dan en espacios como este, donde no siempre hay tiempo ni ganas de sostener un hilo más allá de lo inmediato.
Tu frase "lo dejo, que si no me enrollo..." me deja la impresión de que hay una cierta incomodidad en profundizar. Y te entiendo: entrar del todo en un asunto así implicaría revisar cosas no solo a nivel lógico, sino existencial. Y eso nunca es fácil, especialmente cuando hemos construido ciertas certezas durante mucho tiempo. No digo esto con superioridad —yo mismo lo vivo constantemente—, sino como constatación de lo difícil que es pensar algo nuevo cuando estamos tan acostumbrados a pensar siempre desde el mismo lugar.
Los emoticonos 😉 😉 🙂 ayudan a quitar hierro, a aligerar. Lo curioso es que en este caso no me pareció que el tema necesitara alivio, sino atención. No por gravedad, sino por valor. Pero entiendo que a veces uno responde no desde el tema en sí, sino desde su necesidad de no implicarse demasiado.
Lo dejo aquí, sin ánimo de alargar más, solo con una invitación: quizás no se trata de si el esfuerzo es bueno o malo, ni de si la intención basta o no. Quizás se trata, simplemente, de si vivimos despiertos o automatizados, si nuestros actos vienen de una conciencia viva o de un sistema de creencias que jamás cuestionamos por completo.
A mí, al menos, es eso lo que me ocupa. No tengo una doctrina, ni un método, ni una conclusión. Solo preguntas que sigo explorando, y que agradezco poder dejar aquí, aunque sea por un momento.
Un saludo tranquilo.
C.B.
P.D: Vivo en Canarias, ahora estoy a 22.1 °C. Afortunadamente no paso calor en verano.
Crear Bueno:
ResponderEliminarGanas hay; tiempo... no mucho; incomodidad... en absoluto. No tengo ningún tipo de reparo en examinar lo que sea. Al contrario: me gusta porque precisamente quiero vivir sin el piloto automático. Si hay que derrumbar las certezas, se hace. Siempre he dicho que me encantan los autores que derrumban certezas y cuestionan el mundo; mundo en el sentido de cosmovisión, conjunto de ideas que rigen la vida de la gente.
Lo que más bien sucede es que estamos en un lugar que no nos pertenece, digamos. Kaori es muy amable y no nos dirá nada; pero quizá convendría profundizar en otro lugar. ;) ¿Tienes un blog? ¿Un foro donde podamos profundizar? ¿Nos comunicamos mediante correos electrónicos?
Los emoticonos los empleo precisamente para que mis frases no suenen cortantes porque nunca estoy seguro de cómo se las tomarán quienes me leen; la comunicación en la red carece del contexto de la mirada, el rostro... Y a veces me da la impresión de que me expreso de un modo muy cortante. ;) No quisiera que el lector me percibiese como cortante.
En fin, si lo deseas, propón tú un lugar y profundizamos en el asunto del esfuerzo.
Saludos y disfruta del verano canario. Qué suerte.
Hola, Cobalt Blue:
EliminarMe alegra leerte con esa disposición al cuestionamiento. La intención de lo que escribí no era iniciar una confrontación, sino precisamente lo que tú mencionas: salir del piloto automático, observar lo que asumimos como normal y abrir espacio para mirarlo desde otro ángulo. Me alegra saber que eso también forma parte de tu forma de estar en el mundo.
Sobre lo que dices del espacio que ocupamos, quizá tengas algo de razón, aunque personalmente no creo que hayamos interferido de forma indebida. Lo que hablamos aquí es parte del tema planteado, y pienso que puede enriquecer el blog o, al menos, resultar interesante para quien lo lea. No veo por qué a MJ habría de molestarle, pero claro, solo ella puede decirlo. También es posible que prefiera no atraer demasiadas miradas sobre su contenido, y si ese fuera el caso, por supuesto lo respetaría sin reservas.
Dicho esto, si te apetece continuar el intercambio en otro lugar, tengo un canal en YouTube —https://youtube.com/@CrearBueno— donde publico varios textos al día, casi todos con una mirada crítica sobre aspectos de la sociedad contemporánea. Son publicaciones breves que caducan a las 24 horas, y que funcionan como pequeñas provocaciones o destellos para pensar. También puedes escribirme directamente al correo crearbueno@gmail.com. La invitación, por supuesto, es extensiva a MJ: será un placer mantener correspondencia con cualquiera de los dos sobre cualquier asunto que merezca la pena conversar.
Respecto a los emoticonos: entiendo lo que dices. Es verdad que en la red faltan muchos matices, y cuando tratamos con desconocidos uno tiende a protegerse un poco. A veces, eso sí, los signos repetidos pueden generar el efecto contrario al que buscan: como una sonrisa que se estira demasiado, y deja de ser espontánea. Pero comprendo bien tu intención, y valoro que lo aclares.
Un saludo,
C.B.