¡Ah!, la belleza... Tras ver La sustancia (Coralie Fargeat, 2024), me he acordado de El retrato de Dorian Gray y leyendo El retrato de Dorian Gray me he acordado de mi querido y puede que un poco abandonado blog. Gracias a los que me leéis de vez en cuando.

Esta colección es un tesoro

Oscar Wilde, irlandés, católico, dandy, homosexual, bisexual tal vez, el más británico de entre los británicos, es ante todo un escritor genial. En mi opinión, su obra cumbre son sus cuentos; El príncipe feliz es uno de los relatos más bellos jamás escritos. Vuelvo a hablar de belleza. Para Wilde era de una importancia mayúscula, suponía una filosofía de vida. El retrato de Dorian Gray va de eso y de mucho más.

Entre la fantasía y el thriller, la es que la única novela de Oscar Wilde resulta perturbadora. Los vicios se intuyen, se imaginan, y lo perverso se atrinchera mansamente en las páginas. No es una novela inmoral, si es que eso existe (Wilde negaba el concepto); la lección queda clara, el aviso contra la mala vida está ahí, pero no se puede afirmar si es una rendición de Wilde a las buenas costumbres de la época y, por tanto, a la editorial, o nace de sus propias convicciones. Puede que esa duda sea de lo que más perturbe.

La narración, bella, descriptiva, exuberante en su concisión, recrea un mundo de lujo y excesos que apela a los sentidos. Paradigmático ese capítulo en el que se rinde culto a la hermosura a través de la materia y el intelecto: perfumes, joyas, tapices, leyendas. Hay algo obsceno hasta en las flores del ojal en los trajes de Dorian Gray y los cigarrillos de Lord Henry; personaje este, por cierto, perturbador hasta la médula. Todo, sin embargo, contado con suprema elegancia y una inteligencia brillante en los diálogos. La corrupción moral se presenta detrás de un velo, igual que escondida en un cuadro.

¿Qué hubiera pasado en la vida de Dorian sin ese retrato, sin esas influencias, sin ese libro que lee y lo obsesiona? La mera pregunta admito que me perturba, y me gusta. 

Comentarios

  1. No he leído nada de Wilde. Es imperdonable, lo sé; pero hay tanto que leer... :(

    Yo también disfruté (y disfruto) mucho de la colección Tus libros: leí por primera vez «Drácula», «El fantasma de la ópera» y «El misterio del cuarto amarillo» en las traducciones de esa colección. Qué recuerdos.

    Saludos.

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  2. Una colección maravillosa que ahora está escondida en los depósitos de las bibliotecas para que nadie la encuentre…

    Gracias por comentar. ¡Saludos!

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